lunes, 21 de septiembre de 2015






Lo primero que todos deberíamos preguntarnos es……¿alimento de manera correcta a mi mascota?




Esta es una de las preguntas, relacionadas con la nutrición, que con más frecuencia se escuchan en los centros veterinarios.

Las causas de la delgadez y la obesidad pueden y suelen deberse a un mal ajuste entre las necesidades reales de energía (lípidos, hidratos de carbono,…) del animal y lo que les damos “realmente” en su ración diaria. También se puede deber a una mala administración de la comida.

Es muy importante, cuando realizamos el historial clínico del animal, preguntar a los dueños por cual es la comida que dan a su mascota (pienso y de que gama, comida casera, mixta,…), que pauta/s de administración siguen, cuantas comidas diarias, el entorno del paciente, la presencia de otras mascotas en dicho lugar,…factores todos ellos, entre otros, que pueden alterar la frecuencia y la cantidad de alimento ingerida.

Los estudios demuestran que los propietarios de perros, en su mayoría (hasta el 75%), los alimentan una sola vez al día, siendo mucho menor la proporción de ellos que lo hacen 2 veces (<50%) o 3 (que sería lo más apropiado), quedando esta última pauta exclusivamente para cachorros hasta su primer año de vida.

Existen tres posibles alternativas a la hora de alimentar a nuestra mascota. Veamos sus ventajas e inconvenientes:

1.-Alimentación ad limitum (libre disposición):

Consiste en dejar el alimento a disposición permanente de la mascota. En gatos se puede añadir comida indiscriminadamente a medida que la consumen. En este tipo de alimentación se suele utilizar alimento seco, ya que hacerlo con comida húmeda puede llevar a problemas de falta de frescura, deficiente limpieza y posible contaminación microbiana por su elevado contenido en agua. Este tipo de alimentación es frecuente en animales en entorno rural, animales en albergues o centros de acogida y en domicilios con parcela. Ventajas: no se necesita un exceso de dedicación y trabajo, tampoco especialización en los operarios, en el caso de grandes perreras evita la subalimentación y la agresividad por dominancia, manteniendo a los animales un poco más tranquilos ya que no existirían los problemas de falta de alimento. Inconvenientes: menor control sobre el estado de salud de los animales y sobre la ingestión del alimento y su aceptación y que puede predisponer al sobrepeso y a problemas digestivos por sobrecarga en el estómago.

2.-Alimentación a libre disposición restringida

En este caso se calcula la cantidad diaria que tiene que comer el animal y se le administra de manera continua hasta que se consume en su totalidad. Tal vez esta sea el método más extendido en perros y gatos. Es el sistema de elección en la raza felina ya que se asemeja mucho a su alimentación en la naturaleza. Ventajas: controlaremos mejor la cantidad de comida que se les da, el apetito del animal, la condición corporal, el peso,…Inconvenientes: requiere más atención, tiempo y trabajo, así como precisión en el cálculo de las dosis.

3.-Alimentación controlada con horario fijo

Es el sistema más complejo de los tres, el que más dedicación y trabajo requiere, pero a su vez es el que consigue un mayor vínculo entre propietario y mascota. No cabe duda que es el sistema ideal. Lo recomendable sería aplicarlo lo más temprano posible cuando todavía son cachorros. Se pueden usar tanto alimentos secos como húmedos. Esta técnica se basa en repartir en dos o, mejor, tres tomas, la ración diaria con un tiempo de acceso a ella limitado en el tiempo, 10-20 minutos y hasta 1-2 horas en el caso de ciertos gatos. Se llama a la mascota y siempre se le da en la misma localización (cocina, patio,…). Pasados esos 10 o 20 minutos se le retira el alimento y no hay más alimento hasta la próxima toma. El excedente de comida no se añade en las siguientes tomas (con alguna excepción). Un buen ejemplo de dosificación diaria sería repartir el total diario entre tres tomas y dar un 40% en la primera, otro 40% en la segunda y un 20% en la última del día. Ventajas: control correcto de la dosis diaria, control del apetito, del peso y del estado de salud del animal. Inconvenientes: requiere más tiempo y dedicación, en ocasiones esto supone un cambio de hábitos en el propietario.

PAUTAS PARA ENSEÑARLES A COMER

Una vez hemos decidido cual de las tres alternativas anteriores usaremos, hemos de pasar a una serie de pautas para enseñarles a comer de una manera lo más correcta posible: los perros y los gatos desarrollan afinidad y aversión, desde edades muy tempranas, por distintos tipos de alimentos, de la misma manera se ven estimulados por distintos sabores y olores. Lo ideal es conozcamos y potenciemos estas capacidades, si lo conseguimos podremos manejar correctamente su alimentación. Cada mascota debe de tener su propio plato, siempre en el mismo sitio, es fundamental que haya tranquilidad y que podamos evitar la posible competencia alimentaria y la agresividad entre ellos, tampoco es conveniente que el dueño les altere ni vigilándolos ni animándolos en la ingestión, ya que esto en vez de ser positivo puede ser otro foco de estrés. Se debe de seguir un protocolo de horarios en las comidas (hay que esperar al menos una hora después de un trabajo, no dar comidas copiosas al final del día,…) y permitir un período de reposo de 2 horas tras las comidas (aquellas famosas “digestiones” de nuestra niñez en la playa), ya que durante este período de tiempo se ha realizado la mayor parte de la digestión en el estómago. Esto es importantísimo en aquellas razas que están predispuestas al gravísimo problema de la dilatación-torsión gástrica que tantas muertes produce en nuestros amigos.

ENSEÑARLES CUANDO Y COMO SE COME

El autocontrol es uno de los mayores problemas que nos encontramos cuando queremos solucionar un problema dietético es la falta de autocontrol y de disciplina en la mascota. Debemos empezar a enseñarles antes de los tres meses de edad y enseñarles como y cuando se come, para que así se cree un control de sus deseos y no se produzcan frustraciones al no conseguirlos.

Hay que educar sus sentidos así conseguiremos que acepte múltiples sabores, olores y texturas.

Nunca hemos de ceder, así ante un alimento completo y equilibrado que la mascota rechaza no podemos caer en el error de cambiarlo por otro que sea más apetitoso para el animal, con ello educamos individuos caprichosos, en lo que en la alimentación se refiere. Un animal sano, con apetito caprichoso terminará comiendo el alimento ofrecido cuando se maneje de un modo racional. La excepción a esta regla es propia de los gatos, ya que algunos son capaces de mantener el ayuno ante un alimento poco palatable. ¡OJO! en los gatos no se debe mantener un ayuno más de tres días ya que su efecto puede ser letal (la tan temible lipidosis hepática).

El apetito caprichoso viene condicionado por varios factores entre ellos: malos hábitos de los propietarios, desconocimiento de las fases del aprendizaje gustativo, afinidad o aversión a ciertos olores y/o sabores, mala palatabilidad, enfermedades, envejecimiento,…

La comida se debe utilizar como premio o recompensa a un trabajo realizado, pero nunca como un regalo. No se trata de restringir, sino de regular su acceso a su comida. Por eso es tan importante que dicho acceso sea restringido en el tiempo.

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